Ir al contenido principal

Salario emocional.

Cada vez, y con mayor frecuencia, escucho a muchas personas hablar del concepto salario emocional como base para que las organizaciones construyan una robusta marca empleadora que les permita atraer y retener al mejor talento. Pero, ¿qué es salario emocional?

De manera genérica, el salario emocional se puede definir como todos aquellos elementos no económicos asociados a la retribución del empleado, cuyo fin es satisfacer las necesidades y expectativas personales, familiares y profesionales de este, o dicho en otras palabras, son todas aquellas razones no monetarias por las que la gente trabaja contenta, lo cual es un elemento clave para que las personas se sientan a gusto, comprometidas y bien alineadas en sus respectivos trabajos (Temple, 2007).

Pero esto no es lo relevante, lo verdaderamente importante es que al hablar de salario emocional reconocemos la importancia de trabajar no solo en los aspectos procesal-organizacional de la empresa (remuneración económica), sino también en los afectivo-emocional, esto es, aceptar que las emociones repercuten en el accionar de los empleados y por ende en sus resultados, desempeño y rendimiento (ser-humano/ser-empleado). De esto debe tratar, verdaderamente, el concepto salario emocional.

¿Por dónde empezar? En otras ocasiones he postulado que en la relación jurídico-contractual entre empleado-empleador existe un concepto racional a cargo del colaborador llamado “Interés Supremo del Empleado” (ISE). Este concepto engloba, de forma holística, los aspectos fundamentales de toda relación laboral y se compone de cinco aspectos: satisfacción, ambiente, ingreso, oportunidades; y, ética y valores.

Contrario a lo que podríamos creer, el ISE es gestionado de manera exclusiva por el colaborador, ya que contiene elementos que inciden, directa y exclusivamente, en la autorrealización de la persona desde una perspectiva ontológica, esto es, física, emocional y espiritual-cognitiva. La empresa, a lo mas que puede aspirar, es a poner a disposición del empleado elementos que incidan positivamente en el ISE, y el concepto que llamamos salario emocional, incide en al menos tres de los cinco elementos de los que se compone dicho interés supremo, o sea, satisfacción, ambiente, y ética y valores. 

¿Por qué afirmo que en el ISE la empresa, a través del salario emocional, tiene un papel pasivo? Porque a final de cuentas, y a diferencia de la remuneración económica, lo que una persona percibe como satisfacción, ambiente, pero sobre todo, ética y valores, es intrínsecamente subjetivo (¿qué es un buen salario emocional para mi?), en otros términos, estos son elementos de percepción y valorización personal; el papel de la empresa es que su mezcla de salario emocional, a través de la identificación de patrones comunes, sea atractivo para la mayoría de sus empleados (retención) y futuros empleados (atracción). Para algunos, el salario emocional de una empresa será atractivo, para otros (verdad de Perogrullo), no.

Epílogo.- El que la remuneración económica sea buena o no, es un aspecto meramente objetivo definido por tabuladores y referencias de mercado (benchmark); el que sea suficiente o insuficiente para una persona ya es otra cosa. El salario emocional, lo que yo necesito de manera física, emocional y espiritual-cognitiva, es un fenómeno experiencial totalmente subjetivo relacionado a ideas, pensamientos y cultura. ¿Qué es lo que hace que una persona se sienta inspirada, escuchada, considerada y valorada? 

_______  

Rogelio Segovia es fundador de Human Leader Contacto: rogelio@humanleader.mx 

¡Conéctate a nuestro canal de YouTube!  

Comentarios

Entradas populares de este blog

Calavera a Rogelio (2018)

Tres vueltas se dio la muerte, a las nuevas oficinas Buscaba a Rogelio Segovia, para llevarlo a las ruinas Pero nunca lo encontraba, pues no buscó en la cocina A hornear pan se dedicaba, y no sospechó la catrina. Cuan por fin lo encontró,  la flaca alegre bailaba Rogelio siempre pensó, que a la calaca se le escapaba Pero esta vez le falló, o ¿no hizo bien la tirada? Su agenda la revisó, no está citada la condenada. Vengo a llevarte a la tumba, la huesuda le contaba Rogelio recurrió al viejo truco, se le ocurrió de volada Corramos el maratón, que será en Ensenada Si me ganas voy contigo, y ¡¡que gana la fregada!!. En su tumba nadie llora, ni su equipo de gerentes Puede ser que nadie sepa, que el tipo era  buena gente Aun que a veces se portaba, solo un poquito renuente Sobre todo en las juntas, donde El era el ponente. __________________ Epílogo.-   ¿Qué es una calavera? Las calaveras literarias son palabras populares en forma de rimas escritas de man

Observo, luego existo.

“Abre tus ojos y tu corazón a todas las inquietudes humanas, ninguna es ajena al coaching” Julio Olalla. He iniciado un viaje; no un viaje cualquiera. Este viaje no requiere de maletas, reservaciones o pasajes de avión; es más, ni siquiera es necesario tomar el carro para llegar a algún lado. Y sin embargo este viaje es más complejo, escarpado, con pronunciadas hondonadas y trayectos estrechos que cualquier otro que recuerde; he iniciado un viaje al vientre de la ballena. Y a diferencia de Jonás que exclamó a los asustadizos marineros de la atribulada embarcación que amenazaba con naufragar: “Tomadme y echadme al mar”, en mi caso fue por voluntad propia que decidí dar el salto rumbo al vientre de la ballena; un viaje de 9 meses, con sus días y su noches.  He iniciado el trayecto del ACP-el arte del coaching profesional;  un programa de formación y certificación de coaching ontológico con Julio Olalla (newfield network) a través de un proceso de aprendizaje transformacional p

El infinito en un junco

🟢 Versión comentada por el autor disponible en Spotify y Apple Podcasts El libro me lo había recomendado por primera vez, y hacía ya un par de meses, Manuel Aldrete . Solo le hice una pregunta, ¿es de los libros que se leen en papel o en electrónico? —En papel, definitivamente —me respondió sin mayor explicación. Poco después un par de personas mas me lo recomendaron. «Eventualmente lo leeré» pensé. En otro momento, lo hubiera comprado de forma inmediata sin pensarlo, pero mi torre de libros por leer estaba ya ganando una muy considerable altura. «No es como que el libro se vaya a desaparecer» fue mi razonamiento en aquel momento. Hace algunas semanas, durante nuestras vacaciones familiares en Ciudad de México decidimos pasar la mañana en Coyoacán, y mientras nos dirigíamos caminando a paso cansino al arbolado Jardín Centenario para comer en alguno de los restaurantes con terraza al aire libre de es plaza, pasamos junto a una librería Gandhi y mi hija Sofía me pidió comprarle un libr