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Y ahora, ¿qué hacemos con la Inteligencia Artificial?


🟢 Publicado originalmente en el periódico El Financiero - Bloomberg

Hace un par de semanas pregunté si debemos tenerle miedo a la inteligencia artificial (IA) (Segovia, R. Human Leader Newsletter, marzo 27, 2023). La respuesta que compartí, en términos generales, fue que no es que debamos tenerle miedo a la IA en sí misma, sino a su uso indebido y a los riesgos que puede presentar si no se controla adecuadamente.

Bueno, hace unos cuantos días Elon Musk y un grupo de personas pidió pausar inmediatamente, y durante al menos seis meses, el entrenamiento de la IA por considerar que está “fuera de control” y que presenta “riesgos profundos para la sociedad y la humanidad”. Puntualmente, ¿a qué riesgos se refieren? 

Mencionemos algunos de ellos y que se enumeran en la carta que firmaron, entre otros muchos, Elon Musk, CEO de SpaceX, Tesla & Twitter; Steve Wozniak, Cofundador de Apple; y, Yuval Noah Harari, Autor y Profesor de la Universidad Hebrea de Jerusalén (Pause Giant AI Experiments: An Open Letter, marzo 2023).

  1. Sesgos: Una de las principales preocupaciones es el potencial de la IA para dar respuestas sesgadas, difundir información errónea y vulnerar la privacidad de las personas.
  2. Brechas laborales: La IA eliminará muchos trabajos, cambiará competencias laborales y generará mayores brechas laborales, y por ende sociales, en la población.
  3. Academia: A través de la IA los estudiantes podrán hacer trampa y diluir la generación de conocimiento.

Los abajo firmantes de esta carta sustentan sus preocupaciones a través de diferentes preguntas (método socrático). Veamos algunas de ellas: ¿Deberíamos dejar que las máquinas inunden nuestros canales de información con propaganda y falsedad?; ¿Deberíamos automatizar todos los trabajos?; ¿Deberíamos desarrollar mentes no humanas que eventualmente podrían superarnos y reemplazarnos?; ¿Deberíamos arriesgarnos a perder el control de nuestra civilización?.

A los pocos días de esta carta, Bill Gates, cofundador de Microsoft, apuntó que pausar el desarrollo de la Inteligencia Artificial no servirá de mucho, ya que el detener su avance no servirá para resolver los desafíos que plantea esta tecnología. Incluso, sostiene que la IA se puede utilizar para reducir las desigualdades del mundo como la falta de educación o el acceso a medicina.

Yuval Harari, firmante de la carta que pide suspender la IA, publicó un mensaje en Twitter (abril 03, 2023) en el cual parece moderar o explicar su postura al señalar que: “el peligro es que si invertimos demasiado en el desarrollo de la inteligencia artificial y muy poco en el desarrollo de la conciencia humana, la muy sofisticada inteligencia artificial de las computadoras solo podría servir para potenciar la estupidez natural de los humanos”.

No ignoro ni minimizo las preocupaciones de empresarios, académicos y pensadores, pero, ¿suspender el avance de la IA es la solución? Stephen Hawking apuntó en su momento que “no podemos detener el avance de la tecnología, pero podemos guiarlo para que beneficie a la humanidad en lugar de dañarla”.

Más allá de las decisiones que se tomen y que están (muy) lejos de nuestra área de influencia, ¿qué es lo que si podemos hacer?

  1. Organizaciones: Lo he venido sosteniendo desde hace algún tiempo, las empresas tienen que crear una nueva posición que dependa directamente del consejo de administración o junta directiva: Un director de ética, (idóneamente independiente del director de cumplimiento) que ayude a desarrollar y mantener políticas y procedimientos éticos para el actuar y la toma de decisiones de empresas y sus integrantes con especial enfoque en las nuevas tecnologías que utilice la organización.
  2. Brechas laborales. Si en los últimos años la educación y capacitación se ha democratizado, necesitamos acelerar en nuestras universidades y centros de trabajo programas que desarrollen habilidades para los nuevos puestos y funciones que la IA creará. Hoy en día, ya existen puestos altamente especializados que requieren habilidades y conocimientos específicos (por ejemplo, robótica, ciberseguridad, analítica de datos, y automatización de procesos por señalar algunos); pero también funciones generalistas que requieren de menor especialización y pueden ser ocupados por personas con diferentes niveles de habilidad y experiencia (mencionemos algunos: servicio al cliente, la gestión de la experiencia del usuario, la investigación de mercado, la gestión de proyectos y la gestión de datos).
  3. Academia: Necesitamos impulsar fuertemente el uso de IA en ámbitos académicos. Estoy convencido de que se puede usar para plagiar, o se puede usar para impulsar la generación de conocimiento, todo depende del sistema de valores que compartan profesores, alumnos y universidades. Personalmente, aliento y solicito a mis alumnos a que la utilicen en la elaboración de sus trabajos. Obviamente, mi exigencia al calificar y la manera de evaluar, es mayor, ya que ahora tienen ayuda adicional.

Nuevamente y lo he estado repitiendo: 

PRIMERO: No olvidemos que la inteligencia artificial NO va a venir a quitarnos nuestros trabajos, lo va a hacer una persona que sepa emplear la inteligencia artificial.

SEGUNDO: No es la herramienta, es el operador (esto es, el ser-humano).

Epílogo.— Se habla y se habla (mucho) de regular la IA y evitar que cause daños a la humanidad y bueno… todo lo que ya mencionamos líneas arriba. Lo que debe preocuparnos es… ¿Quién va a ser el árbitro que dicte las reglas? Estamos a un tris de caer nuevamente en el etnocentrismo, esto es, la tendencia de una cultura o forma de pensar a considerarse a sí misma como el estándar de medida para evaluar y juzgar a partir de la creencia de que la propia cultura, valores, normas y formas de vida son mejores y más adecuadas. 

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