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Un pequeño empujón

🟢 Publicado originalmente en el periódico El Financiero - Bloomberg

Muchas veces caminos en apariencia bifurcados terminan convergiendo. Hace un par de semana, en este mismo espacio, platicamos acerca de los retos que como sociedad enfrentamos en México por los esquemas de jubilación que tenemos en hoy en día (¿Cuándo me voy a jubilar?, enero 30, 2023). En pocas palabras, si cada persona no se hace responsable de su jubilación a través del ahorro, vamos directamente al precipicio de la jubilación precaria.

Y apenas la semana pasada nos preguntamos si las empresas pueden ayudar a crear riqueza patrimonial a sus empleados (febrero 13, 2023); en donde planteé que cualquier empresa, a partir de contar con políticas salariales equitativas e impulsar la compensación salarial variable, puede de una manera relativamente sencilla generar riqueza económica a sus colaboradores. Bueno, este segundo tema es el que de manera indefectible terminó concurriendo, al más puro estilo de la frase “todas aquellas líneas convergen en un mismo punto”, con el tema de la jubilación.

Te cuento. La semana pasada pregunté a mis alumnos de sexto semestre de la clase de Negocios Conscientes dos cosas: ¿una empresa debe ayudar a sus empleados a tener movilidad social?, y, solo en caso de ser afirmativo, ¿cómo pueden hacerlo?

La respuesta al primer planteamiento fue, al unísono, afirmativa. No podía esperar algo diferente de una generación que ha crecido con temas como bienestar, inclusión, y responsabilidad social una respuesta en algún otro sentido. Fueron las respuestas a la segunda pregunta lo que nos trae hasta este punto. Advertí que en sus respuestas no podían incluir ninguna de las dos propuestas que yo había hecho en mi artículo… No olvidemos que es el profesor quien pone las reglas a sus ejercicios (guiño, guiño).

De entre las respuestas hubo dos en particular que se repitieron de manera insistente: (i) proponer educación financiera; y, (ii) diseñar esquemas o incentivos de compensación de largo plazo que incentiven el ahorro (planes de retiro, bonos diferidos u opciones sobre acciones por mencionar solo algunos). La primera no me sorprendió del todo, la segunda llamó poderosamente mi atención. Veamos por qué:

1. Educación financiera. Hoy casi cualquier empleado, sin importar si es colaborador operativo o directivo, sufre de un importante estrés financiero. Esto no es reciente, es decir, no es una preocupación que haya emanado de la crisis inflacionaria y del alto costo de vida al que hoy en día nos enfrentamos; es más bien derivado de problemas de sobreendeudamiento, falta de ingresos para cubrir gastos o la incapacidad para ahorrar, entre otros. 

Este tipo estrés genera inseguridad social, accidentes laborales, problemas de salud (como infartos o depresión) y bajo desempeño laboral que merma la productividad de cualquier empresa. La mejor manera de disminuirlo es capacitando a los empleados en educación financiera.

2. Incentivos de compensación de largo plazo. Esta segunda propuesta fue la que de inicio me desconcertó. No se me malinterprete, personalmente soy un ferviente creyente e impulsor de este tipo de incentivos, ya que permiten retener talento, impulsar el desempeño de las personas y alinear los intereses de accionistas y colaboradores.

La propuesta me sorprendió porqué de forma general estos incentivos “obligan” a que las personas permanezcan más tiempo en una organización, y privilegia el ingreso futuro sobre el ingreso presente (o dicho de otra manera: menos sueldo hoy, pero mayor ingreso en el futuro). Hoy en día tenemos la creencia de que las nuevas generaciones no buscan permanencia en sus trabajos y sobre todo que no están pensando en su futuro. 

Mis alumnos son principalmente del área de negocios. El que ellos planteen propuestas con enfoque en paternalismo libertario a través de dar a los empleados “pequeños empujones” (término acuñado por Richard H. Thaler, profesor de la Universidad de Chicago y premio Nobel de Economía 2017) mediante propuestas de educación financiera y esquemas de ahorro indexados al salario, me dejó (por decir lo menos) gratamente sorprendido.

Mi grupo desmintió varios mitos, o más bien, me ayudaron a quitarme el velo de unos cuantos sesgos.

Epílogo.- Cada vez es más probable que lleguemos a vivir, de forma saludable, hasta los 90 años. Esto implica que nuestras trayectorias laborales serán de casi 60 años en vez de los cuarenta actuales. ¿Tus ahorros y finanzas están preparadas? 

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