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El Imperio de los Mediocres

馃煝 Versi贸n comentada por el autor disponible en Spotify y Apple Podcasts

Hace unos d铆as me compartieron un art铆culo de Esther Pe帽as (ethics, 2021) que llam贸 mi atenci贸n por su provocador t铆tulo “Cuando la mediocridad es el triunfo”. De inmediato dej茅 lo que estaba haciendo y me puse a leer las reflexiones de Pe帽as acerca de la mediocridad, a la cual la autora presenta como la nueva pandemia que ha llegado hasta nosotros, la implacable ola de lo mediocre.

Y aunque el art铆culo habla de la mediocridad en 谩mbitos como el pol铆tico y el cultural mi mente vol贸 al 谩mbito laboral; espec铆ficamente a la n茅mesis de la mediocridad: la meritocracia.

Ya en alg煤n momento escrib铆 para el peri贸dico El Financiero (Soberbia meritocr谩tica, 2021) acerca de los riesgos sociales y empresariales que la meritocracia puede llegar a representar cuando tan solo se centra en los logros y 茅xitos personales y econ贸micos de las personas olvidando que no todos tienen igualdad de oportunidades, lo que puede llegar a crear en los empleados que triunfan gracias al m茅rito sentimientos de soberbia; y de ira y frustraci贸n en los perdedores. A 茅sto Michael Sandel (2020) lo ha llamado, “la tiran铆a del m茅rito”

Ni tanto que queme al santo, ni tanto que no lo alumbre. El problema cuando tratamos de evitar que se pisotee a las personas, de cerrar brechas de desigualdad y de crear ambientes de equidad donde todos puedan florecer, es que solemos descomponer las cosas. En lugar de restablecer el equilibrio, podemos terminar llevando el p茅ndulo al otro extremo de su trayectoria: la mediocridad.
Pero antes de continuar, ¿existe la mediocridad en los ambientes laborales? La mediocridad existe no solo en los ambientes laborales, existe en todos los ambientes de la vida, existe en lo acad茅mico, pol铆tico, jur铆dico, econ贸mico, medi谩tico o cultural. En el mundo organizacional, la mediocridad se identifica (es un decir) a trav茅s de distintas herramientas de medici贸n de desempe帽o. Quiz谩 la m谩s utilizada y consistente es el 9-Box, una herramienta que permite medir el desempe帽o y potencial de los empleados de una organizaci贸n.

Pero si las empresas miden (o tratan de hacerlo) el desempe帽o y potencial de las personas para evitar colaboradores mediocres, ¿por qu茅 estos siguen existiendo y no en un n煤mero menor? Porque resulta muy productiva.

—¿Resulta muy qu茅? —

Pro-duc-ti-va. La mediocridad de los empleados permite a determinados jefes brillar, ya que logran sobresalir m谩s y suelen ser poco cuestionados, mantienen el control y consiguen que nada cambie. Vivimos en una 茅poca en la que pareciera que es m谩s productivo (para ciertas personas y no para la organizaci贸n, evidentemente) sustituir la meritocracia por la mediocracia a que se refiere Alain Deneault, fil贸sofo y escritor, profesor de Sociolog铆a en la Universidad de Qu茅bec y autor del libro Mediocracia: cuando los mediocres toman el poder, (2020)

As铆 que ya sabes. Una muy buena manera de prosperar y mantenerte en una organizaci贸n es… siendo mediocre. Para esto el fil贸sofo Alain Deneault nos da la receta: “Hay que seguir el juego”, ya que los mediocres han tomado el poder. No est茅 orgulloso, no sea ingenioso ni d茅 muestras de soltura: puede parecer arrogante. No se apasione tanto: a la gente le da miedo. Y, lo m谩s importante, evite las “buenas ideas”: muchas de ellas acaban en la trituradora. Esa mirada penetrante suya da miedo: abra m谩s los ojos y relaje los labios. Sus reflexiones no solo han de ser endebles, adem谩s deben parecerlo. Cuando hable de s铆 mismo, aseg煤rese de que entendamos que no es usted gran cosa…solo as铆 asegurar谩 ocupar una posici贸n relevante en el tablero.

Ep铆logo.- Somerset Maugham (1874) dec铆a que «solo una persona mediocre est谩 siempre en su mejor momento». Jam谩s triunfa, pero jam谩s fracasa. Y eso le permite, especialmente en 茅pocas de crisis donde los errores tienen mayores consecuencias, ser valorada como alguien menos brillante, pero m谩s controlable.

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