Ir al contenido principal

Reflexiones hacia el bienestar.

Estos últimos meses hemos hablado mucho acerca del mundo Post-Covid, se han abierto conversaciones interesantes acerca del futuro de las oficinas y los espacios físicos, flexibilidad laboral, trabajo remoto, y adaptación de cultura. Toda esta conversación ha sido hilada a partir de los profundos cambios que las empresas tienen que llevar a cabo en diferentes dimensiones, como lo son los ajustes en el propósito, misión y visión de las organizaciones para poder empatarlo con el propósito y necesidades de vida de sus empleados. 

Muchos de nosotros estamos dando por sentado que el mundo no solo está cambiando, sino que ya cambió. Escuchamos con beneplácito que un gran número de países están empezando a regular el teletrabajo para garantizar el bienestar y seguridad integral de sus empleados, ya sea que trabajen desde casa o que laboran físicamente en su centro de trabajo. Hemos disminuido la brecha de insatisfacción entre quienes por la naturaleza de su trabajo tienen que trabajar de forma presencial y quienes lo pueden hacer de manera remota. 

En este camino, hemos descubierto, aunque quizá no a la velocidad que se requiere, que todo cambio conlleva desequilibrios en temas como los de equidad e inclusión, tenemos que seguir muy atentos, por ejemplo: en temas de empleabilidad, las mujeres están perdiendo sus trabajos a poco más del doble que los hombres; las personas solteras se quejan de sufrir un cierto trato discriminatorio al no poder acceder a jornadas flexibles como si lo hacen quienes tienen a su cargo a sus hijos o personas mayores, mientras que las personas casadas o con responsabilidades de cuidado de otros, se quejan de no poder seguir el ritmo de trabajo de quienes están solteros o no tienen a su cuidado a hijos pequeños o personas mayores. 

Y no obstante, toda esta sensación de cambio de repente pareciera ser efímera, o en el mejor de los casos, estar sujeta por endebles alfileres. 

Muchos empleados se sienten angustiados, frustrados, desmotivados y sobre todo, muy cansados. El alto nivel de productividad reflejado tanto por empleados que trabajan de forma presencial, como quien lo hace de forma remota, ha estado sustentado en mayor medida, en el miedo. El miedo a un futuro incierto, el miedo al COVID-19, pero sobre todo, el miedo al desempleo en medio de la peor crisis económica que prácticamente cualquier persona viva en el mundo tenga memoria. 

«Estoy muy frustrado, cansado y me cuesta concentrarme» me compartió hace poco una persona con una posición de liderazgo en su empresa. «¿Cómo puedo ver por mis empleados si ni siquiera yo estoy bien? Estamos separados, y mucha gente se siente sola, pero regresar tampoco es una opción responsable» remató.

Todo esto no es sustentable para el bienestar de la gente, entonces ¿qué podemos hacer? Para empezar, un buen consejo es el que Simon Sinek, coach de negocios, compartió en el CEO Council Summit de WSJ, “lo que se debe hacer, es no fingir que tan solo meter a la fuerza el sistema viejo en el sistema nuevo va a dar resultado. La crisis es el gran revelador, y aunque se ha aprovechado la tecnología para conectar con la fuerza laboral, los lideres verdaderamente eficaces han redoblado el enfoque en su naturaleza humana”

Epílogo.- Debemos seguir construyendo espacios de bienestar para nosotros y nuestros colaboradores a partir de seguir desarrollando la escucha activa, la empatía, la retroalimentación y la compasión, pero sobre todo, tener las conversaciones difíciles que necesitamos llevar a cabo. Busquemos conseguir un cambio sostenido, no un cambio efímero y fingido.

_______  

Rogelio Segovia es fundador de Human Leader Contacto: rogelio@humanleader.mx

Comentarios

Entradas populares de este blog

Calavera a Rogelio (2018)

Tres vueltas se dio la muerte, a las nuevas oficinas Buscaba a Rogelio Segovia, para llevarlo a las ruinas Pero nunca lo encontraba, pues no buscó en la cocina A hornear pan se dedicaba, y no sospechó la catrina. Cuan por fin lo encontró,  la flaca alegre bailaba Rogelio siempre pensó, que a la calaca se le escapaba Pero esta vez le falló, o ¿no hizo bien la tirada? Su agenda la revisó, no está citada la condenada. Vengo a llevarte a la tumba, la huesuda le contaba Rogelio recurrió al viejo truco, se le ocurrió de volada Corramos el maratón, que será en Ensenada Si me ganas voy contigo, y ¡¡que gana la fregada!!. En su tumba nadie llora, ni su equipo de gerentes Puede ser que nadie sepa, que el tipo era  buena gente Aun que a veces se portaba, solo un poquito renuente Sobre todo en las juntas, donde El era el ponente. __________________ Epílogo.-   ¿Qué es una calavera? Las calaveras literarias son palabras populares en forma de rimas escritas de man

Observo, luego existo.

“Abre tus ojos y tu corazón a todas las inquietudes humanas, ninguna es ajena al coaching” Julio Olalla. He iniciado un viaje; no un viaje cualquiera. Este viaje no requiere de maletas, reservaciones o pasajes de avión; es más, ni siquiera es necesario tomar el carro para llegar a algún lado. Y sin embargo este viaje es más complejo, escarpado, con pronunciadas hondonadas y trayectos estrechos que cualquier otro que recuerde; he iniciado un viaje al vientre de la ballena. Y a diferencia de Jonás que exclamó a los asustadizos marineros de la atribulada embarcación que amenazaba con naufragar: “Tomadme y echadme al mar”, en mi caso fue por voluntad propia que decidí dar el salto rumbo al vientre de la ballena; un viaje de 9 meses, con sus días y su noches.  He iniciado el trayecto del ACP-el arte del coaching profesional;  un programa de formación y certificación de coaching ontológico con Julio Olalla (newfield network) a través de un proceso de aprendizaje transformacional p

El infinito en un junco

🟢 Versión comentada por el autor disponible en Spotify y Apple Podcasts El libro me lo había recomendado por primera vez, y hacía ya un par de meses, Manuel Aldrete . Solo le hice una pregunta, ¿es de los libros que se leen en papel o en electrónico? —En papel, definitivamente —me respondió sin mayor explicación. Poco después un par de personas mas me lo recomendaron. «Eventualmente lo leeré» pensé. En otro momento, lo hubiera comprado de forma inmediata sin pensarlo, pero mi torre de libros por leer estaba ya ganando una muy considerable altura. «No es como que el libro se vaya a desaparecer» fue mi razonamiento en aquel momento. Hace algunas semanas, durante nuestras vacaciones familiares en Ciudad de México decidimos pasar la mañana en Coyoacán, y mientras nos dirigíamos caminando a paso cansino al arbolado Jardín Centenario para comer en alguno de los restaurantes con terraza al aire libre de es plaza, pasamos junto a una librería Gandhi y mi hija Sofía me pidió comprarle un libr