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The Morning Show.


Preámbulo.- Aunque en este artículo procuro no revelar detalles de la trama de la serie The Morning Show que pueda anular el interés de quien aún no la ha visto, hago mención a ciertos diálogos y situaciones secundarias de esta.

Si tuviera que facilitar un curso introductorio de cultura organizacional, probablemente pediría a los asistentes ver la exitosa serie de drama con la cual Apple TV+ irrumpió en 2019 en el servicio de streaming: The Morning Show. Esta serie que ha sido aclamada por la crítica, protagonizada por Jennifer Aniston, Reese Witherspoon y Steve Carell, retrata el impacto del acoso sexual en las cadenas de televisión norteamericanas. 

Este drama de ficción acerca de un programa matutino de noticias transmitido desde Nueva York a todo Estados Unidos, se basa en el escándalo #MeToo y se inspira vagamente en los hechos que en 2017 enfrentó el programa Today Show de la NBC. La serie comienza cuando los empleados del ficticio noticiero matutino The Mornig Show se enteran por mensaje de texto que uno de los co-presentadores, Mitch Kessler (Steve Carell), está siendo despedido por conducta sexual inapropiada. A partir de este momento, la serie muestra la encarnada lucha de los personajes por sobrevivir a través de mentiras, silencios, negociaciones y traiciones.

En toda empresa siempre hay unos pocos temas taxativos sobre los cuales gira la vida de la organización en un momento determinado. Ya sea un nuevo producto, línea de negocio, reestructura, campaña o temporada de ventas, crisis… o acusaciones de abuso sexual, como en este caso. Para la narrativa histriónica de The Mornig Show, los escritores seleccionaron la grave y preocupante problemática de acoso sexual en las organizaciones, pero la lucha por sobrevivir a través de mentiras, acuerdos y negociaciones, son el día a día de cualquier empresa. 

Desde una perspectiva de cultura organizacional, hay dos momentos muy relevante en la serie, la primera es cuando Mitch Kessler, el personaje de Carell ya relegado del noticiero, regresa sorpresivamente al estudio de grabación apelando a la amistad y cariño que existía entre los miembros de la producción, para que estos lo defiendan e intercedan ante él; “somos amigos”, “somos una familia”, “nos conocemos desde hace quince años” son algunos de los argumentos con los que Kessler intenta convencer a sus ex-compañeros. Como respuesta, solo recibe incomodos silencios, miradas al piso, y dos personas de seguridad para escoltarlo a la salida. El segundo momento es casi al final de la serie, cuando el nudo de la narración empieza a resolverse, los personajes en busca de su supervivencia laboral, económica y reputacional, urden planes e intrigas, conspirando y traicionándose los unos contra los otros para evitar caer en la deshonra profesional.

La serie deja muy en claro la falta de solidaridad y empatía entre los empleados del noticiero. Alex Levy (Aniston) tajante desde el principio que le importa muy poco, o más bien nada, lo reprochable de la conducta de su compañero; su preocupación recae en la vulnerabilidad personal en la que ella queda frente a la audiencia, pero sobre todo, la vulnerabilidad para renegociar su contrato laboral. Desde el inicio la serie muestra la base del conflicto y los temas coyunturales (principalmente de cultura organizacional y ética personal de los empleados del noticiero y de la cadena) derivados de la conducta de Kessler. 

Además de exponer el lamentable y delictivo comportamiento de Mitch Kessler, este drama, a partir de las tramas secundarias de todos los personajes, pareciera reflejar una las problemáticas emanadas de la cultura de la meritocracia organizacional: Me importas y me preocupas mientras laboral y profesionalmente me seas de utilidad, de lo contrario, y más allá de las circunstancias de tu caída en desgracia, eres solo un empleado más con un contrato laboral rescindido. 

Por todo esto, si tuviera que facilitar un curso introductorio de cultura organizacional, muy seguramente pediría a los asistentes ver y analizar la serie: The Morning Show.

Epílogo.- La semana pasada, The Wall Street Journal, compartió la opinión de diversos CEOs sobre el futuro del trabajo remoto. Reed Hastings, de Netflix, mencionó: “no le veo ningún aspecto positivo. El no poder estar juntos es completamente negativo”; mientras que Warren Buffet, de Berkshire Hathaway, apuntó: “mucha gente se ha dado cuenta de que puede trabajar en casa, o que hay otros métodos de llevar a cabo sus actividades que lo que habrían creído a partir de lo que hacían hace un par de años. Cuando se da un cambio en el mundo, te adaptas a ello”. Como se ve, aún estamos muy lejos de tener un consenso o algo cercano a ello.
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Rogelio Segovia es fundador de Human Leader Contacto: rogelio@humanleader.mx

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