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Networking bidireccional… ¡a toda velocidad!



El networking es un anglicismo que se utiliza para hacer referencia al cultivo de relaciones productivas entre individuos grupos o instituciones para temas relacionados con empleo o negocio. Es en general, un sistema para conectar, conocer y hablar con otras personas que pueden ser útiles en nuestro trabajo, personalmente me gusta ver el networking como la habilidad de las personas para crear capital relacional.

La forma en la que la gente conecta actualmente ha cambiado totalmente en los últimos años; empezamos con la interacción cara a cara, nos movimos al intercambio de cartas enviadas a través del sistema postal para pasar al uso de teléfono (…con cables ¿se acuerdan que existieron?) hasta llegar a la época del uso de la interacción inalámbrica, la cual, por cierto, también ha tenido una evolución acelerada iniciando con llamadas por celular, mensajes de texto y correo electrónico hasta terminar en el momento actual: la comunicación a través de aplicaciones vinculadas a redes sociales y sitios web específicos que proporcionan una participación e interacción en línea (Twitter, Facebook, LinkedIn, Instagram, etc.). Aún así, hay quienes no desarrollan como parte de sus competencias básicas el cultivo de relaciones productivas (networking); ni enviando cartas a través del servicio postal (sí, aun existe), ni mucho menos usando redes sociales (¡Por Dios!, eso es para perder el tiempo y para los chavos).

¿Cómo empezar a ejercitar el músculo del networking? Estar presente en redes sociales es indispensable, pero no es suficiente. Para esto, debemos poner en marcha el 1-2-3 del networking: Crear, Desarrollar y Gestionar.

  1. Crear relaciones de confianza. En un inicio podemos hacerlo con colegas, clientes y proveedores. No olvidemos que al tiempo que nosotros estamos creando nuestro capital relacional, los otros están buscando hacer lo mismo, de aquí la bidireccionalidad del networking.
  2. Desarrollar contenido. Es esencial no solo “estar” sino también “aparecer”, publicar (en redes sociales) y compartir (en reuniones de trabajo, charlas informales, eventos de afterwork con colegas, etc.) contenido relevante con regularidad como puede ser opiniones personales, cambios en la industria que ha observado, entre otros. Nuevamente aparece la bidireccionalidad, no solo espero de mis redes de contactos recibir, también tengo que aportar.
  3. Gestionar. No se trata solo de acumular capital relacional, ni mucho menos de solo usar redes sociales. Debemos tener claro que esperamos obtener, como lo vamos a utilizar, también, por supuesto, como lo vamos a incrementar, pero sobre todo, como podemos poner nuestro capital relacional al servicio de los demás (recordemos el primer inciso, crear relaciones de confianza)

Procuremos no olvidar la importancia de contar con suficiente capital relacional y el método 1-2-3 para desarrollar esta habilidad. El uso del networking se considera el principal factor de éxito profesional en los trabajos (Forret, 2014) y de acuerdo al Departamento de Trabajo de EE. UU., el 70% de todos los empleos se crean a través del uso de nuestro capital relacional (Davis, 2014). En otras palabras (o en lenguaje llano), el networking juega un papel clave en la determinación del éxito de nuestras carreras profesional.

Epílogo.- El uso de redes sociales para crear, desarrollar y gestionar mi capital relacional…¿es una perdida de tiempo?; bueno, como todo en la vida, depende de cómo se use. De acuerdo a The Wall Street Journal (enero, 2020) las redes sociales como LinkedIn permiten que la gente se conecte con otros en su industria, tener un currículo digital vivo en el que uno puede enviar información a patrones potenciales y una herramienta usada para encontrar mejores candidatos. 

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