Ir al contenido principal

#SHRM2016 en Washington D.C. (Día 1)

WASHINGTON, D.C.- Es la capital del país más poderoso del mundo; en la cual se lleva a cabo el congreso de Recursos Humanos quizá más grande del mundo. No podía ser de otra manera en el año en que se llevarán a cabo una de las elecciones más controversiales en la historia reciente de éste país. 

Así fue como empezó éste ciclo anual de 3 días de conferencias de la Society for Human Resources Management (SHRM). La frase previa a la inauguración formal del foro fue contundente. Dirigiéndose a los pocos más de 15,000 asistentes, todos del ámbito de los recursos humanos, el director de diversidad de la SHRM, al fue por demás claridoso: “Nosotros somos los guardianes de la diversidad e inclusión”. 

En una época y sociedad altamente politizada y polarizada no hacía falta decir más. Y así fue como inició el foro donde los asistentes tenemos un solo objetivo en común: hacer la vida de nuestros colaboradores más fácil.

Epílogo.- Los oradores responsables de abrir la sesión después de la ceremonia de inauguración fueron Alan Mullay y Mike Rowe. Mullay, presidente y CEO de Ford Motor Company compartió con una sola diapositiva las habilidades de liderazgo requeridas para convertir a Ford en una de las más importantes empresas automotrices. Rowe, conductor del programa de televisión Dirty Jobs del canal Discovery Channel habló sobre aquellos grandes trabajos de los cuales no se reconoce su importancia y que son las infraestructura de la economía; y que por ser “trabajos sucios” suelen pasarse por alto. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Calavera a Rogelio (2018)

Tres vueltas se dio la muerte, a las nuevas oficinas Buscaba a Rogelio Segovia, para llevarlo a las ruinas Pero nunca lo encontraba, pues no buscó en la cocina A hornear pan se dedicaba, y no sospechó la catrina. Cuan por fin lo encontró,  la flaca alegre bailaba Rogelio siempre pensó, que a la calaca se le escapaba Pero esta vez le falló, o ¿no hizo bien la tirada? Su agenda la revisó, no está citada la condenada. Vengo a llevarte a la tumba, la huesuda le contaba Rogelio recurrió al viejo truco, se le ocurrió de volada Corramos el maratón, que será en Ensenada Si me ganas voy contigo, y ¡¡que gana la fregada!!. En su tumba nadie llora, ni su equipo de gerentes Puede ser que nadie sepa, que el tipo era  buena gente Aun que a veces se portaba, solo un poquito renuente Sobre todo en las juntas, donde El era el ponente. __________________ Epílogo.-   ¿Qué es una calavera? Las calaveras literarias son palabras populares en forma de rimas escritas de man

Observo, luego existo.

“Abre tus ojos y tu corazón a todas las inquietudes humanas, ninguna es ajena al coaching” Julio Olalla. He iniciado un viaje; no un viaje cualquiera. Este viaje no requiere de maletas, reservaciones o pasajes de avión; es más, ni siquiera es necesario tomar el carro para llegar a algún lado. Y sin embargo este viaje es más complejo, escarpado, con pronunciadas hondonadas y trayectos estrechos que cualquier otro que recuerde; he iniciado un viaje al vientre de la ballena. Y a diferencia de Jonás que exclamó a los asustadizos marineros de la atribulada embarcación que amenazaba con naufragar: “Tomadme y echadme al mar”, en mi caso fue por voluntad propia que decidí dar el salto rumbo al vientre de la ballena; un viaje de 9 meses, con sus días y su noches.  He iniciado el trayecto del ACP-el arte del coaching profesional;  un programa de formación y certificación de coaching ontológico con Julio Olalla (newfield network) a través de un proceso de aprendizaje transformacional p

El infinito en un junco

🟢 Versión comentada por el autor disponible en Spotify y Apple Podcasts El libro me lo había recomendado por primera vez, y hacía ya un par de meses, Manuel Aldrete . Solo le hice una pregunta, ¿es de los libros que se leen en papel o en electrónico? —En papel, definitivamente —me respondió sin mayor explicación. Poco después un par de personas mas me lo recomendaron. «Eventualmente lo leeré» pensé. En otro momento, lo hubiera comprado de forma inmediata sin pensarlo, pero mi torre de libros por leer estaba ya ganando una muy considerable altura. «No es como que el libro se vaya a desaparecer» fue mi razonamiento en aquel momento. Hace algunas semanas, durante nuestras vacaciones familiares en Ciudad de México decidimos pasar la mañana en Coyoacán, y mientras nos dirigíamos caminando a paso cansino al arbolado Jardín Centenario para comer en alguno de los restaurantes con terraza al aire libre de es plaza, pasamos junto a una librería Gandhi y mi hija Sofía me pidió comprarle un libr