Ir al contenido principal

Libros 2015 │ Mi banda sonora.

"La lectura nos vuelve a todos peregrinos"
Hazel Rochman

Este año el numero de libros que leí fue sensiblemente mas bajo que el año anterior. Quince libros en 2015 contra veinticinco de un año antes. sin embargo en términos generales puedo decir que fue una buena cosecha y una mejor selección. 

Este listado no es una recopilación de mejores novelas y su orden es estrictamente en orden cronológico a su lectura. Puedo decir que estos libros fueron la banda sonora de mi 2015.

Para este año 2016, intentaré (intentar no es prometer) hacer una breve crítica de los libros que vaya leyendo.

1. La Caída de los Gigantes (Fall of Giants) Ken Follet.
2. El nombre del viento (The name of the wind) Patrick Rothfuss
3. La Doctora Cole (Choices) Noah Gordon. 
4. ¿Se lo decimos a la presidenta? (Shall We Tell the President?) Jeffrey Archer 
5. El invierno del mundo (Winter of the World) segundo libro de la Trilogía “The Century” Ken Follett
6. El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde (Strange Case of Dr Jekyll and Mr Hyde) Robert Louis Stevenson.
7. Numero Cero (Numero Zero) Umberto Eco.
8. Lo que no te mata te hace más fuerte (Millennium IV) David Lagercrantz. Mi opinión
9. La Cacería. Alejandro Paternain
10. La Pregunta de sus Ojos. Alfredo Sacheri
11. Chief Culture Officer. Grant McCracken
12. Arlequín (Harlequin) Morris West.
13. Casino Royale. Ian Fleming.
14. Canción de Navidad (A Christmas Carol) Charles Dickens. Mi opinión
15. La Chica del Tren. (The girl of the Train) Paula Hawkins.

Epílogo.- Una gran banda sonora como acompañante paralelo de mil vidas. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Calavera a Rogelio (2018)

Tres vueltas se dio la muerte, a las nuevas oficinas Buscaba a Rogelio Segovia, para llevarlo a las ruinas Pero nunca lo encontraba, pues no buscó en la cocina A hornear pan se dedicaba, y no sospechó la catrina. Cuan por fin lo encontró,  la flaca alegre bailaba Rogelio siempre pensó, que a la calaca se le escapaba Pero esta vez le falló, o ¿no hizo bien la tirada? Su agenda la revisó, no está citada la condenada. Vengo a llevarte a la tumba, la huesuda le contaba Rogelio recurrió al viejo truco, se le ocurrió de volada Corramos el maratón, que será en Ensenada Si me ganas voy contigo, y ¡¡que gana la fregada!!. En su tumba nadie llora, ni su equipo de gerentes Puede ser que nadie sepa, que el tipo era  buena gente Aun que a veces se portaba, solo un poquito renuente Sobre todo en las juntas, donde El era el ponente. __________________ Epílogo.-   ¿Qué es una calavera? Las calaveras literarias son palabras populares en forma de rimas escritas de man

Observo, luego existo.

“Abre tus ojos y tu corazón a todas las inquietudes humanas, ninguna es ajena al coaching” Julio Olalla. He iniciado un viaje; no un viaje cualquiera. Este viaje no requiere de maletas, reservaciones o pasajes de avión; es más, ni siquiera es necesario tomar el carro para llegar a algún lado. Y sin embargo este viaje es más complejo, escarpado, con pronunciadas hondonadas y trayectos estrechos que cualquier otro que recuerde; he iniciado un viaje al vientre de la ballena. Y a diferencia de Jonás que exclamó a los asustadizos marineros de la atribulada embarcación que amenazaba con naufragar: “Tomadme y echadme al mar”, en mi caso fue por voluntad propia que decidí dar el salto rumbo al vientre de la ballena; un viaje de 9 meses, con sus días y su noches.  He iniciado el trayecto del ACP-el arte del coaching profesional;  un programa de formación y certificación de coaching ontológico con Julio Olalla (newfield network) a través de un proceso de aprendizaje transformacional p

El infinito en un junco

🟢 Versión comentada por el autor disponible en Spotify y Apple Podcasts El libro me lo había recomendado por primera vez, y hacía ya un par de meses, Manuel Aldrete . Solo le hice una pregunta, ¿es de los libros que se leen en papel o en electrónico? —En papel, definitivamente —me respondió sin mayor explicación. Poco después un par de personas mas me lo recomendaron. «Eventualmente lo leeré» pensé. En otro momento, lo hubiera comprado de forma inmediata sin pensarlo, pero mi torre de libros por leer estaba ya ganando una muy considerable altura. «No es como que el libro se vaya a desaparecer» fue mi razonamiento en aquel momento. Hace algunas semanas, durante nuestras vacaciones familiares en Ciudad de México decidimos pasar la mañana en Coyoacán, y mientras nos dirigíamos caminando a paso cansino al arbolado Jardín Centenario para comer en alguno de los restaurantes con terraza al aire libre de es plaza, pasamos junto a una librería Gandhi y mi hija Sofía me pidió comprarle un libr