Ir al contenido principal

La esquina.

En la confluencia de una calle de baja circulación y la avenida por la cual el tránsito matutino avanza de forma cansina hay una construcción chaparra de apartamentos edificados seguramente a principios de los años ochentas. A golpe de vista estos pasan desapercibidos entre las construcciones aledañas, un trío de viejos fresnos enfermizos y una pequeña tienda de conveniencia que está en la esquina de lo alguna vez debió ser el apartamento de la planta baja.

A un costado de la trastienda, hay una jardinera de media altura y el acceso al estacionamiento de las viviendas. Y ahí, todos los días, veo a una joven pareja esperando el transporte que ha de llevarlos a la oficina. Ella con uniforme secretarial de tres piezas, él con pantalón de pinzas y camisa de manga larga. Él recargado sobre la balaustrada de la jardinera y ella entre los brazos de él. A un costado de ellos, descansan sobre el mismo pretil, un par de loncheras envueltas en bolsas de plástico de color blanco con algún logotipo a veces rojo, a veces naranja, de alguna tienda de autoservicio. En ocasiones, sobre todo en invierno ella calienta sus manos con un café al que da pequeños sorbos.

Tiene ya algunos días que no los veo, su ausencia ha venido a romper la placidez de mi rutina visual diaria. He puesto atención a la hora que cruzo por esa esquina, no quisiera que por una falta de disciplina mía, ya sea por cruzar un poco más temprano, o un poco más tarde, no haya podido coincidir con ellos. Ha sido en vano. 

Ahora creo que ya tengo la respuesta —o la imagino—; casi puedo asegurar que aprovecharon el aguinaldo que recién recibieron y lo destinaron al enganche de su flamante, nuevo y primer vehículo y  ahora él la lleva a ella a su trabajo, van tomados de la mano, inventando historias acerca de la gente que ven todos los días en su trayecto y disfrutando, entre sorbos de café, la placidez de su rutina visual diaria.

Epílogo.- Aunque a veces, para maniobrar la palanca de cambios del candente trafico matutino, él tiene que soltarle —solo por breves instantes— de la mano.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Calavera a Rogelio (2018)

Tres vueltas se dio la muerte, a las nuevas oficinas Buscaba a Rogelio Segovia, para llevarlo a las ruinas Pero nunca lo encontraba, pues no buscó en la cocina A hornear pan se dedicaba, y no sospechó la catrina. Cuan por fin lo encontró,  la flaca alegre bailaba Rogelio siempre pensó, que a la calaca se le escapaba Pero esta vez le falló, o ¿no hizo bien la tirada? Su agenda la revisó, no está citada la condenada. Vengo a llevarte a la tumba, la huesuda le contaba Rogelio recurrió al viejo truco, se le ocurrió de volada Corramos el maratón, que será en Ensenada Si me ganas voy contigo, y ¡¡que gana la fregada!!. En su tumba nadie llora, ni su equipo de gerentes Puede ser que nadie sepa, que el tipo era  buena gente Aun que a veces se portaba, solo un poquito renuente Sobre todo en las juntas, donde El era el ponente. __________________ Epílogo.-   ¿Qué es una calavera? Las calaveras literarias son palabras populares en forma de rimas escritas de man

Observo, luego existo.

“Abre tus ojos y tu corazón a todas las inquietudes humanas, ninguna es ajena al coaching” Julio Olalla. He iniciado un viaje; no un viaje cualquiera. Este viaje no requiere de maletas, reservaciones o pasajes de avión; es más, ni siquiera es necesario tomar el carro para llegar a algún lado. Y sin embargo este viaje es más complejo, escarpado, con pronunciadas hondonadas y trayectos estrechos que cualquier otro que recuerde; he iniciado un viaje al vientre de la ballena. Y a diferencia de Jonás que exclamó a los asustadizos marineros de la atribulada embarcación que amenazaba con naufragar: “Tomadme y echadme al mar”, en mi caso fue por voluntad propia que decidí dar el salto rumbo al vientre de la ballena; un viaje de 9 meses, con sus días y su noches.  He iniciado el trayecto del ACP-el arte del coaching profesional;  un programa de formación y certificación de coaching ontológico con Julio Olalla (newfield network) a través de un proceso de aprendizaje transformacional p

El infinito en un junco

🟢 Versión comentada por el autor disponible en Spotify y Apple Podcasts El libro me lo había recomendado por primera vez, y hacía ya un par de meses, Manuel Aldrete . Solo le hice una pregunta, ¿es de los libros que se leen en papel o en electrónico? —En papel, definitivamente —me respondió sin mayor explicación. Poco después un par de personas mas me lo recomendaron. «Eventualmente lo leeré» pensé. En otro momento, lo hubiera comprado de forma inmediata sin pensarlo, pero mi torre de libros por leer estaba ya ganando una muy considerable altura. «No es como que el libro se vaya a desaparecer» fue mi razonamiento en aquel momento. Hace algunas semanas, durante nuestras vacaciones familiares en Ciudad de México decidimos pasar la mañana en Coyoacán, y mientras nos dirigíamos caminando a paso cansino al arbolado Jardín Centenario para comer en alguno de los restaurantes con terraza al aire libre de es plaza, pasamos junto a una librería Gandhi y mi hija Sofía me pidió comprarle un libr